Ayer, un buen amigo me volvió a comentar que las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, en la traducción de Julio Cortázar, era una de sus lecturas 10.
Yo había comprado y hojeado esta novela, pero la guardé cuando no había llegado más allá de la página 3 ó 4.
Pero hoy la he recuperado del estante y he empezado a leerla. Iré transcribiendo aquellos párrafos que me gustan y añadiendo algún comentario (que la obra original no necesita, pues ya se expresa exquisitamente ella sola).
" En el caso de la mayoría de los seres, los contactos más ligeros y superficiales bastan para contentar nuestro deseo, y aun para hartarlo. Si insisten, multiplicándose en torno de una criatura única hasta envolverla por entero; si cada parcela de un cuerpo se llena para nosotros de tantas significaciones trastornadoras como los rasgos de un rostro; si un solo ser, en vez de inspirarnos irritación, placer o hastío, nos hostiga como una música y nos atormenta como un problema; si pasa de la periferia de nuestro universo a su centro, llegando a sernos más indispensable que nuestro propio ser, entonces tiene lugar el asombroso prodigio en el que veo, más que un simple juego de la carne, una invasión de la carne por el espíritu."
Busto de Antinoo, en la Villa Adriana, en Tívoli
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