miércoles, 16 de junio de 2010

La falta de sueño

En esta época de esfuerzo intensivo, cuando acabar la jornada no significa dejar de trabajar, la falta de sueño nos acompaña. Postergamos la entrada en ese océano extraño y creemos ser dueños de todas nuestras facultades que tan bien manejamos en nuestro día a día.
Pero en algún momento, el sueño se va introduciendo en nosotros: dormir o no deja de ser una opción. ¡Qué indefensos nos sentimos entonces! No vale la fuerza, no vale el músculo, no vale la más poderosa voluntad, ni ser muy hombre o muy mujer. El mundo de las sombras nos invade por momentos, nuestro cuerpo vota por el abandono y sólo algo de la mente se mantiene en una lucha que está perdida de antemano.

Ha llegado el momento de dejar de ser y no hay nada que hacer. El dulce cabeceo se impone, la caída de los párpados se nos antoja el paraíso, el equilibrio abandona nuestra voluntad. Y el momento sublime de la inconsciencia acaba con todos nuestros quebraderos de cabeza, aunque sólo sea durante unos instantes...

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